Es la familia de dudas más común antes de instalar: «¿y cuando no hay sol?».
La respuesta corta es que un sistema solar no se diseña para el mejor día del
año, sino para el promedio de los 365. La larga, clima por clima, va aquí.
Frío: el mito al revés
Un panel solar no produce con calor: produce con luz. Y el silicio, que es
de lo que están hechas las celdas, trabaja mejor frío que caliente — un panel
pierde alrededor de 0.3 % de potencia por cada grado que sube su temperatura
por encima de los 25 °C.
La consecuencia descoloca a mucha gente: una mañana fría y despejada es de los
mejores escenarios posibles para un sistema fotovoltaico. Los lugares
templados o de altura no son malos para la energía solar; muchas veces son
mejores que la playa.
Nubes: produce menos, no cero
Con el cielo cerrado, un panel sigue produciendo con la radiación difusa —
la luz que atraviesa y rebota entre las nubes. Según qué tan cargado esté el
cielo, eso significa entre un 10 y un 40 % de lo que daría despejado.
¿Y entonces los días nublados "descuadran" el ahorro? No, porque ya estaban
contados: un sistema serio se dimensiona con los datos de radiación histórica
de tu zona, nublados incluidos. Los días grises del año ya vienen dentro del
número que te cotizaron.
Lluvia: hasta ayuda
Ese día se produce menos, igual que con nubes. A cambio, la lluvia se lleva el
polvo acumulado — una limpieza gratuita que en temporada seca se extraña. Un
sistema bien instalado es completamente hermético a la lluvia: paneles,
conectores y cajas están fabricados para vivir a la intemperie décadas.
Granizo: la prueba ya la pasó
Ningún panel serio llega al mercado sin pasar la certificación internacional
(IEC 61215), que incluye disparos de hielo de 25 mm a unos 80 km/h sobre el
vidrio. Una granizada típica está por debajo de eso.
Lo que sí conviene saber:
- El riesgo real de una granizada extraordinaria no es el vidrio estrellado —
eso se ve —, sino las microfracturas invisibles en las celdas, que bajan
la producción sin romper nada a la vista. Se detectan con termografía.
- Después de una granizada fuera de serie, vale una revisión: módulos,
estructura y puntos de anclaje, que reciben el golpe igual.
- Si tu seguro de casa cubre el techo, pregunta si cubre el sistema. Muchas
pólizas lo aceptan como mejora declarada.
La única pregunta de clima que sí importa
No es «¿cuánto sol hace hoy?», sino «¿cuánta radiación recibe mi zona al
año?» — y ese dato existe, medido por décadas, para prácticamente cualquier
punto del país. Una cotización seria parte de ahí, no del optimismo. Si te
prometen la misma producción en cualquier ciudad y cualquier techo, desconfía:
el sol no reparte parejo, pero sí reparte para todos.